miércoles, 4 de marzo de 2009

Economía de la República Dominicana

Economía de la República Dominicana

Banco Central de la República Dominicana
Moneda dominicana

La moneda nacional de la República Dominicana es el peso oro. Su símbolo es RD$ y se divide en cien partes iguales denominadas centavos. De acuerdo con la Constitución del país, la emisión de la moneda nacional es responsabilidad de una entidad emisora única y autónoma, el Banco Central de la República Dominicana, cuyo capital corresponde exclusivamente al Estado dominicano.

La República Dominicana es un país en vías de desarrollo de ingreso medio, dependiendo principalmente de la agricultura, comercio, servicios y, especialmente, turismo. Aunque el sector servicios ha sobrepasado a la agricultura como el principal proveedor de empleos (debido, sobre todo, al auge y crecimiento del turismo y las Zonas Francas), la agricultura todavía se mantiene como el sector más importante en términos de consumo doméstico, y está en segundo lugar (detrás de la minería) en términos de exportación. Las Zonas Francas y el turismo son los sectores de mayor crecimiento. El turismo aporta más de un US$1,000 millones al año.

Luego de la recesión económica durante la segunda mitad de los 80 y principios de los 90, durante la cual el PIB se contrajo un 5 % y la inflación alcanzó un 100%, la República Dominicana entró en un período de crecimiento moderado y de disminuyente inflación hasta el 2002, luego del cual la economía entró en recesión. El PIB se contrajo un 1% en 2003, mientras la inflación se disparó por encima del 27%.

A pesar de un creciente déficit comercial, el turismo y las remesas han ayudado a obtener reservas en moneda extranjera. En la actualidad, las remesas provenientes de EUA, Europa y otros países, constituyen parte de la economía nacional. Las remesas de los dominicanos que viven en Estados Unidos se estiman en unos US$1,500 millones por año.

El Informe Nacional de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD): República Dominicana 2005, establece que este país se ha insertado en la economía mundial de manera social y políticamente excluyente, conociendo tasas de crecimiento económico promedio anual en los últimos años por encima del 5%.

Sin embargo, el carácter excluyente del modelo económico que se ha impuesto, no ha revertido este crecimiento al bienestar de la población. Todo lo contrario, el informe señala que la República Dominicana al año 2002, era el país número 13 (de un total de 177 en el mundo) que menos había aprovechado para mejorar el posicionamiento en el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Con esto se puede hablar de un fracaso de las élites políticas de los últimos 50 años en conducir a su población a estadios de bienestar y seguridad. Por igual, el informe deja claramente establecido que el problema de la economía dominicana no es de inserción en mercados, sino de estrategias de competitividad que debieran estar asociados al bienestar de su población.

Una recesión económica que se presentó en 2003, produjo un freno de la economía a causa de fraudes bancarios (más de RD$89,000,000,000, equivalentes a US$4,900,000,000), destacándose el fraude del Banco Intercontinental (BANINTER) (RD$ 55,000,000,000, equivalentes a US$3,100,000,000), más una fuga de capitales. El déficit total ascendió a cerca de los US$7,000,000,000 (RD$125,000,000,000), representando poco más de un tercio del Producto Interno Bruto del 2002. Añadido a esto surgió una especulación respecto a los índices reales, que sobrepasó un 130% en el 2003 con respecto a la moneda nacional, debiéndose ésta a una fuga de más de US$1,500,000,000, y una inflación de cerca del 42%, lo que comprimió aún más el PIB del año 2003, que finalmente decreció un 1%.

La corrupción administrativa generalizada y asociada a estas quiebras, y la acentuación de la crisis del sector eléctrico, causaron un cambio en la economía dominicana que nunca se había visto antes. La magnitud de la crisis hizo colapsar sectores completos de la economía, y se estima, que entre un 12 a un 15% de la población pasó de ser pobre a muy pobre o indigente[cita requerida], significando esto alrededor de dos millones de personas.

La economía comienza a recuperarse, influenciada por medidas regulatorias de la economía que promovía el Fondo Monetario Internacional, tras la firma de un acuerdo Stand-By, cuya gestión había iniciado Mejía hacia el final de su mandato presidencial.

A partir de mediados de 2004, los indicadores económicos muestran mayor estabilidad, destacándose la apreciación del peso dominicano frente al dólar estadounidense y la disminución de la inflación. Aunque a finales del tercer trimestre del 2005 se están manifestando posibles alzas en los indicadores financieros. El dólar estadounidense (US$), ha sufrido fluctuaciones entre los RD$28.75 y RD$32.80 por US$1.00 (previamente, y durante un semestre se mantuvo entre RD$27.50 y RD$28.30 por US$1.00), así como un incremento progresivo de los precios de los hidrocarburos (los cuales ascendieron un 20% en dos semanas llevándolos a niveles nunca antes vistos), y por primera vez desde el año 2004 se previó una inflación positiva.

La construcción, el turismo y las telecomunicaciones se convirtieron en los sectores a la vanguardia en la economía del país. Sin embargo, no hay que olvidar lo sostenido por el Informe Nacional de Desarrollo Humano 2005 del PNUD/RD, cuando señala que el modelo actual de turismo no constituye, a pesar de su vigor, una propuesta sostenible, y que si el mismo "no se modifica, se agota".

Según el citado informe, las externalidades negativas relacionadas con la inseguridad ciudadana, el deterioro medioambiental (que va desde desmonte de áreas protegidas, destrucción de hábitats de especies endémicas, hasta el uso de fuentes de agua para propósito de desechos y destrucción de manglares y de ámbitos marinos), la especulación inmobiliaria, y sobre todo, la exclusión de la población dominicana y su valor agregado al contexto de la actividad turística, son factores de mediano y largo plazo que "harán insostenible en el tiempo esta actividad", más aún con la fuerte competencia que el mismo entraña en el ámbito caribeño.

La administración de Fernández está trabajando para incrementar la capacidad de producción de energía eléctrica, pieza clave para el crecimiento económico continuado, aunque su problema principal no es de generación sino de financiamiento; el sistema eléctrico dominicano es impactado sensiblemente por el robo energético y las bajas cobranzas del servicio. La compañía eléctrica estatal fue privatizada, luego de numerosos retrasos. Tras muchas posposiciones de soluciones de préstamos internacionales (Banco Mundial y otros), la superación del déficit del suministro energético, parece estar aún muy lejana. El Acuerdo de Madrid, mediante el cual el país volvió a comprar las empresas distribuidoras de energía y se planteó a largo plazo el pago de las deudas en el sector eléctrico (al 2015), así como las medidas actuales, son apenas un paliativo a la difícil situación del sector.

La economía dominicana es particularmente dependiente de los flujos de capital desde Estados Unidos, representando éste el primer rubro de intercambio comercial (87.5% en las exportaciones hacia el 2000, y cerca de un 61% en las importaciones). Con la firma del DR-CAFTA se prevé que ambos índices se incrementen aún más entre ambos (98% en exportaciones y cerca de un 75% en las importaciones), expresando así una cifra de aproximadamente US$32,000,000,000.

La Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos aprobó el 28 de julio del 2005 el DR-CAFTA, firmado luego por el presidente de EE.UU. el 2 de agosto de 2005. Este acuerdo ha generado opiniones divididas en la población con respecto a si beneficiará o perjudicará a productores locales y a la población en general.

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